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Una de las mayores alegrías para cualquier escuela de artes escénicas es ver cómo su alumnado comienza a generar proyectos propios y a dar sus primeros pasos profesionales. Cuando eso ocurre, el aula se transforma en un verdadero lugar de creación y el aprendizaje se convierte en práctica real.

Este es el caso de La Confitera Sorkuntza Eszenikoa, una nueva compañía de teatro impulsada por alumnado de 4º curso de la Escuela Navarra de Artes Escénicas (NAEE) que ha decidido dar el salto de la formación a la creación profesional.

Una compañía que nace de la necesidad de crear

NAEE ha sido clave en el nacimiento de esta compañía. En primer lugar, porque ha sido el lugar de encuentro de personas procedentes de distintos lugares —Valencia, Castellón, Navarra y Madrid— que probablemente no se habrían encontrado fuera de ese contexto formativo.

Pero además, la escuela ha proporcionado algo fundamental: herramientas para que el alumnado pueda generar sus propios proyectos. No solo formar intérpretes, sino también creadoras, gestoras y productoras escénicas, es una de las bases del modelo pedagógico de la escuela.

En palabras del propio equipo, NAEE ha sido no solo un espacio de formación, sino el punto de partida de esta aventura profesional.

Su primer espectáculo: Mi peor enemiga

El primer proyecto de la compañía es Mi peor enemiga, una obra que aborda temas como los mandatos del patriarcado, la salud mental y la presión social sobre las mujeres.

La historia sigue a Eva, una mujer que ha decidido poner fin a su vida, pero cuya decisión se ve alterada por la presencia de su compañera de piso, Vina.

Desde una mirada ácida y crítica, la pieza explora cómo los modelos de conducta y las imposiciones sociales sobre las mujeres se perpetúan, desde lo estructural hasta lo cotidiano.

El salto de la escuela al mundo profesional

Dar el paso de estudiante a creadora profesional es un proceso intenso. Ilusión y miedo conviven durante el proceso, algo habitual cuando se inicia una nueva compañía. Aun así, el equipo destaca la importancia de contar con un grupo comprometido que cree en el proyecto. Las dificultades tampoco son nuevas: la falta de recursos, la necesidad de darse a conocer y el reto de entrar en los circuitos profesionales son algunos de los obstáculos habituales para las compañías emergentes.

El equipo de La Confitera considera que el teatro en Navarra está muy vivo y cuenta con un público interesado y receptivo. El gran desafío para las compañías que empiezan es acceder a los circuitos de programación, algo que requiere tiempo, redes y oportunidades. Aun así, su objetivo es claro: consolidarse como compañía, generar comunidad y encontrarse con el público.

Uno de los valores que reivindica el equipo es la posibilidad de desarrollar proyectos escénicos fuera de las grandes capitales culturales. Pamplona y Navarra se presentan como un territorio donde también es posible emprender en las artes escénicas, crecer profesionalmente y generar nuevas propuestas culturales.

¿Quieres eguir el trabajo de la compañía?

De momento, el público puede seguir la evolución de la compañía a través de su cuenta de Instagram:

@laconfitera_sorkuntzaeszenikoa

Un equipo joven con perfiles complementarios

La compañía está impulsada por Nuria Merencio, quien actualmente asume la forma jurídica del proyecto como autónoma.

En esta primera producción cuenta con un equipo artístico y técnico formado también por jóvenes creadoras y creadoras vinculadas a la escuela:

  • Juanjo López, productor y escenógrafo.
  • Laura Gallego, ayudante de dirección, producción y responsable de vestuario.
  • David B. Ruiz, responsable de marketing y gestión de redes sociales.

Se trata de un equipo que refleja una de las líneas pedagógicas de la escuela: formar artistas capaces no solo de interpretar, sino también de crear, producir y gestionar sus propios proyectos escénicos.

El origen del nombre: raíces, memoria y territorio

El nombre de la compañía también tiene una historia personal detrás. Nuria explica que, aunque nació en Madrid, su familia tiene raíces rurales. En el pueblo de su padre, en Toledo, era habitual que cada familia tuviera un apodo, y la suya era conocida como “los confites”, debido a su afición por el dulce.

De ahí surge el nombre La Confitera, que además se completa con Sorkuntza Eszenikoa, incorporando el euskera como forma de homenaje y respeto a la tierra en la que nace la compañía.

Un teatro contemporáneo, híbrido y comprometido

La línea artística de la compañía apuesta por una creación escénica híbrida y multidisciplinar.

Su trabajo parte de una formación integral en artes escénicas que les ha permitido explorar diferentes lenguajes escénicos. Por ello, defienden una forma de crear basada en:

  • el cuerpo como motor escénico
  • la imaginación como herramienta narrativa
  • la experimentación creativa a través del juego

Además, entienden el teatro como una herramienta de transformación social, desde una mirada crítica y feminista que busca abrir preguntas más que ofrecer respuestas cerradas.

El papel de la Escuela Navarra de Artes Escénicas